
Hasta hace poco, los productos de Google eran sinónimo de versiones gratuitas y simplificadas de productos que ya existían en el mercado. Y gran parte de su éxito se debió precisamente a eso: la posibilidad de ofrecer productos sin costo, como Google Docs o GMail, que competían directamente con Microsoft.
Pero ahora, la empresa liderada por Larry Page y Sergey Brin busca dar el siguiente paso: dejar de ser sólo una proveedora de servicios y abrir espacios para que otras compañías ofrezcan aplicaciones que enriquezcan la experiencia del usuario.
Ya lo hicieron con el Android Marketplace, la tienda de aplicaciones para los celulares Android -de Google- que hoy está segunda detrás de la App Store, de Apple. Ahora la compañía busca expandir el éxito de este modelo hacia los navegadores web con Chrome Web Store, la primera tienda de aplicaciones diseñada para exploradores web de última generación.